Esto lo dedico a cualquiera que le sobre tiempo y haya decido leer esto, a causa del destino o lo que sea tu mente ha decidido seguir tragando las letras que esta pobre muchacha escribe sin sentido, sin miedo y desesperación, luchando contra una verdad no reconocida, contra una mentira echa realidad.
El color negro, deseando tragarse todo tipo de color, familiar cercano de la noche, momento en el que la luz desaparece aun sabiendo que nos falta su calor. Y perdidos en una mar sin corazón, un lugar llamado infierno, amigo del dolor, y yo? Quien soy yo para evitar el miedo que sentimos a nuestro alrededor? Solo espera mi dulce lector, como dentro de poco notaras mi picazón. Y se, se que escuece como ningún otro, y comprendo, comprendo que no quieras seguir leyendo, pero este es nuestro secreto, del cual no teníamos conciencia.
Para todos aquellos que lloren solos en su cama, arelados a la almohada, preguntándose de donde salen las lagrimas, suplicando saber si alguien mas sufre como ellos, rezando para ser el único y así augmentar la esperanza a ser diferente. Para aquellos y aquellas que se pregunten el porque de su existencia, para todos los que opinen con diferencias, y para aquel que sepa que nació en el lugar equivocado, amigos míos saber que ya no estáis solos en esto, porque aquí hay una muchacha que sigue creyendo en hadas.
Y gritando de agonía, pidiendo perdón por ser tan mala, por fallar tanto, por hacerte sufrir, por hacerme sufrir, por golpearme directamente en el corazón, por fallar en la vida, por caer tres veces seguidas.
Y fumándome la poca felicidad que me quedaba guardada, la reserva se a acabado y por mucho que haya aprendido a actuar, mis escasas esperanzas se desvanecieron como el humo que escupo de mi garganta. Quema. Escociendo mis vocales y pensamientos, el humo entra dentro de mis penas y las rompe todas. Llorando dentro de una caja invisible, agarrada a ese minuto de paz que tuviste hace unos segundos.
Y los muñecos que dejaste atrás vuelven a soñar contigo, jugando en ese pequeño patio donde nadie cuestionaba la mentira, la pureza no se puede perder nunca, pero por hoy me quedo en la cama que a fuera la vida duele.
dijous, 13 de juny del 2013
Y con este boli yo te escribo...
dijous, 25 d’abril del 2013
Ellos observan....
Y es que el miedo puede llegar a convertirte en algo despreciable"
Hoy me siento observada. La gente se gira a mirarme discretamente, vigilando des del rabillo del ojo cada uno de mis actos. Hace frio, es una mañana realmente fría, pero mi cuerpo suda, mucho, y yo no puedo hacer nada para evitarlo, el pelo empieza a pegárseme al cogote, las gafas se empañan por mi profunda y agitada respiración y la ropa empieza a hacérseme molesta.
¿Qué miraran todos con tanto empeño? He hecho algo mal? O tal vez raro? Es mi ropa la inadecuada? No va a la moda? O soy yo la que esta fuera de sitio? He dicho algo que haya ofendido a alguien? Lo lamento no ha sido mi intención. Me perdonaras? Dejaras de mirarme tan furtivamente? No me gusta cómo me miráis, por favor dejar de observarme, no me gusta parecer vuestra próxima victima.
No llego a clase, parece tan largo el pasillo esta mañana, eso, o mis pies pesan más de lo normal, es un peso que lleva consigo tantas cosas, no quiero que nadie las vea, son vergonzosas, me encojo unos centímetros más, pero, vuestros ojos son tan receptivos…lo ven todo….
No tengo miedo, eso es lo que tengo que decirme y todo saldrá bien, pero, ¿por qué me miento de esta manera? Los humanos somos tan tontos, ante el peligro o bien nos enfurecemos, o nos retiramos y damos por hecho que hemos perdido, en mi caso soy del tercer tipo, aquellos que llaman al peligro y les enseña sus puntos débiles. Que idiotas llegamos a ser, odiamos ser olvidados pero nos esforzamos para no ser vistos, y no te mientas amigo mío, no lo hagas, tu también eres así, tú crees que deseas ser visto? Oh, no me has entendido, no me refiero a tu yo físico, sino a tu yo escondido.
Es un yo que se esconde en los más profundo de tu ser, un yo que se esconde en forma de miedo y terror, un yo que te da vergüenza mostrar, ya que esta tan podrido que cuando le das una vista rápida te arrepientes de haberlo echo.
Habéis dejado de mirarme pero sé que el juego a comenzado, ahora nada me salvara del abuso, del despreció, me habéis escogido para olvidaros del asco que os dais vosotros mismos, porque es más fácil así, ¿cierto?
Tranquilos, no os lo echare en cara, yo también le tengo miedo a mi yo interior, pero tenéis que saber que yo lose todo, al igual que vosotros yo también observo.
Paranoias de una próxima asesina...
Sexo con una chica infiel
Nunca he oído hablar sobre el desamor sufrido por un hombre, tal vez sea porque leo poco, pero el caso sigue siendo el mismo. ¿Alguna vez te has preguntado si nosotros, los hombres, hemos tenido alguna vez ganas de llorar a causa de la mentira de una mujer? En mi caso, varias.
Suena mal si lo admitimos, no es una frase muy común entre los hombres, nos hace parecer vulnerables y hoy en día no está muy bien aceptado eso de tener sentimientos.
Suena mal si lo admitimos, no es una frase muy común entre los hombres, nos hace parecer vulnerables y hoy en día no está muy bien aceptado eso de tener sentimientos.
Hace unos años conocí a una chica, guapa, con curvas y un sentido del humor que enamoraba. Todos me felicitaban por tener a una chica como aquella, y yo como hombre que soy, me enorgullecí de algo que nunca tendría. Era una chica difícil de controlar, no le gustaba el compromiso y a pesar de haberme advertido, yo la seguía queriendo.
Cuando recuerdo sus ojos, me pregunto cómo no lo vi, esa mujer tenía encantos capaz de seducir a cualquier hombre, pero sus ojos eran su arma homicida, si les hubiese puesto más atención me habría dado cuenta de que ella no me amaba.
Los humanos somos extraños, nos aferramos a algo esperando que este sea el correcto, deseando que nos proporcione la seguridad necesaria para no caer al vacío, pero cuando nos damos cuenta que no es más que una pobre rama seca, es demasiado tarde. En mi caso me aferré a ella como si mañana no hubiese, y temiendo perderla, dejé de ser yo. Complacía cada uno de sus deseos, aceptaba sus retrasos, no la contradecía en nada, y todo por no querer aceptar la verdad. El sexo, ése es el único momento en el que recuerdo que ella fuese sincera. Lo hacía todo para hacerla sentir viva, con lujuria, lascivia y alevosía, para que perdiese el ritmo de su propio corazón y que sintiese su cuerpo recorrido por mis miradas, lo único que quería era que se saciase conmigo, después de todo, esa era nuestra naturaleza.
Pero por muy bonito que sea un principio cada libro tiene su final y por muy ridículo que suene, lo nuestro duró un par de capítulos.
Yo no dije nunca nada, ella me dejó por no tener personalidad, y después de unas semanas, aún a sabiendas de que ella tenía novio, nos encontrábamos nuevamente en la cama, haciendo lo único que sabíamos hacer entre nosotros.
Entre sus cejas vivas vi brillar una estrella. El cielo estaba azul, y yo, estaba desnudo.
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Carta a un recuerdo
Ayer encontré los guantes que había perdido. No me acordaba del color, por lo que me ha sorprendido ver que eran azules. Ahora odio ese color. Estaban muy sucios, llenos de polvo me han hecho estornudar. Ahora que los observo bien, en el derecho hay una mancha de aceite; recuerdo haberlo limpiado, también la frustración de no poder hacer desaparecerla.
Ayer encontré unos guantes llenos de recuerdos de cuando iba a la universidad, cuando los encerré en este baúl no pensé que volvería a verlos, ni tocarlos, simplemente deseaba que se desintegraran. Así todos esos recuerdos dolorosos lo harían a la vez.
Ayer no me atreví a tocarlos, por lo que aún siguen en la misma posición: bien dobladitos, esperando a que alguien los utilice. Por mi pueden seguir esperando. Con la misma expresión de ayer, pienso en lo que debería hacer con ellos, venderlos? tirarlos? guárdalos otra vez? o tal vez, ponérmelos?
Ayer no me atreví a recordar tus mejillas, rojas por el frio, mientras me entregabas estos guantes como regalo. Hoy espero ser más fuerte, porque las imágenes han empezado a aparecer, y no piensan irse hasta que las vea todas.
Si no recuerdo mal era enero, y hacíamos cuatro años de noviazgo. Era navidad por lo que, aunque hacia mucho frio, la gente reía en la calle. Tú y yo, cogidos de la mano, nos dirigíamos hacia alguna cafetería, para evitar congelarnos. Fue una de las mejores navidades que jamás pasaría; bromas por parte de los dos, risas intermitentes y besos dulces como el cappuccino de la cafetería. Llevaba los guantes que me habías regalado meses atrás, con la mancha visible, por suerte no te enfadaste y te reíste de mi torpeza al comer macarrones.
Todo, todo era perfecto, hasta que aquel niño salió disparado hacia la carretera.
Lo que más me gustaba de ti, era tu amabilidad. Por supuesto también estaban tus bromas, ya sabes que me encanta reír. Eras demasiado amable, hasta el punto de salir corriendo para evitar que un niño fuese atropellado. Siempre me arrepentiré por ser tan egoísta y estúpida, pero, en aquel momento, hubiera preferido que fueras maleducado y nada amable, así, ahora estarías, probablemente, junto a mí.
Me acerco a los guantes y los toco, solo en este momento es, cuando descubro con asombro, que estoy llorando. Secando las lágrimas miro la hora, es tarde. Miro, nuevamente, los guantes y sorprendiéndome a mí misma me los pongo. Los acerco a mi nariz y huelo tu aroma, estornudo (por el polvo) y me limpio lo que queda de lágrimas.
Me pongo el abrigo, cojo el ramo de flores y volviendo a repetir esta acción des de hace casi cuarenta años, me dirijo hasta el cementerio.
No sé dónde te encuentras ahora, tal vez estés riendo en alguna esquina, observando cómo los años me consumen. No te preocupes, no tendrás que esperar mucho más, te prometo que no tardare. Nuestra cita aún sigue en pie, cierto?
PD: Te quiero.
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